¿PODEMOS REALMENTE CAMBIAR?

«La plasticidad de nuestro cerebro lo permite».

 

Realmente podemos cambiar gracias a la plasticidad del cerebro
Una de las preguntas más frecuentes durante la terapia es: ¿esto se puede cambiar? Pues bien, hoy en día numerosos estudios científicos de neurobiología explican por qué la psicoterapia da resultado, por qué se generan los cambios y por qué todo cambio conlleva un cierto tiempo.

Todo aprendizaje viene dado por la repetición. A lo largo de este proceso millones de neuronas se conforman dando lugar a un mapa específico en el cerebro que corresponde a ese aprendizaje de tal modo que, cuando tenemos que acceder a él, se activa de manera automática.

Por ejemplo, cuando aprendemos a leer se va formando un mapa en el cerebro de conexiones nerviosas que se van integrando. Primero aprendemos las sílabas hasta que se van formando las palabras, vamos cogiendo soltura, las reglas ortográficas se integran, etc. Según vamos leyendo el proceso se vuelve automático y la velocidad aumenta. El mapa, a través de la práctica, se va perfeccionando. Del mismo modo, si el mapa cae en desuso, éste se deteriora y cuando lo queramos activar costará más esfuerzo.

El ser humano dispone de creencias y patrones de conducta que se han formado del mismo modo que el ejemplo anterior, mediante redes neuronales. Creencias sobre sí mismo o acerca de la vida, de la pareja y multitud de cuestiones con las que él se relaciona, pueden ser más o menos adaptativas y por tanto ser precursoras, del grado de bienestar que podemos llegar a alcanzar. En numerosas ocasiones estos patrones son subconscientes y podemos no darnos cuenta de cómo actúan.
La psicoterapia detecta estos patrones y, mediante nuevos aprendizajes y repeticiones, los patrones neuronales van cambiando gracias la la plasticidad del cerebro humano, una de las características del cerebro humano junto con la creación de nuevas neuronas. Según Francisco Alboitiz, jefe del Laboratorio de Ciencia de la UC, la plasticidad neuronal es la capacidad de modificar conexiones neuronales a la largo de la vida. Es decir, podemos crear nuevas redes y eliminar otras dependiendo de cuánto las estemos utilizando. Cada vez que realizamos un cambio voluntario o nos adaptamos a una situación es porque el cerebro lo ha permitido.

Esto abre todo un abanico de posibilidades ante los cambios que decidamos hacer en nosotros mismos. Si bien es verdad, pueden existir núcleos conflictuales más fijados a nivel neuronal y por ello más lento de cambiar, pero no imposible debido a la plasticidad neuronal.
Hay diferentes determinantes a la hora de poder cambiar mapas neuronales muy fijados, por ejemplo:

  • La edad: el cerebro no pierde plasticidad pero sí se hace más lenta. Simplemente requerirá más atención y entrenamiento en aquello que se quiera adquirir.
  • El estrés y ansiedad: debido a que conllevan altos niveles de cortisol y eso hace que la plasticidad disminuya. Por eso es muy importante hoy en día que estamos sometidos a grandes cargas de estrés, que trabajemos herramientas que nos permitan reducir estos niveles, para poder aprender e ir adaptándonos a los cambios. Estas técnicas pueden ser de relajación, meditación, etc.

En el momento que una psicoterapia comienza, nuevas redes neuronales comienzan a activarse, cada vez que entendemos por qué sucede algo, cada vez que asumimos o aceptamos algo, cada vez que tomamos una nueva decisión o nos damos cuenta de lo que de verdad somos y valemos, en el momento que se comienza a enfrentar la misma situación desde una perspectiva más positiva, en esos momentos de cambio los nuevos mapas neuronales se han puesto en marcha.

Debido a esta explicación científica, una técnica está siendo especialmente recomendada por numerosos neurobiólogos, la terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) debido a que trabaja, mediante la estimulación bilateral, ambos hemisferios cerebrales para que integren la información creando más fácilmente nuevas redes, ligando la parte emotiva del problema (hemisferios derecho) con la parte analítica (hemisferio izquierdo)

En conclusión, la realidad que vivimos depende de cómo la percibamos, de cómo la interpretemos. En función de eso , así actuaremos, sentiremos y pensaremos. Cuando hay sufrimiento, está habiendo un error de interpretación, y esto se puede cambiar si lo decidimos. Los avances en el estudio del funcionamiento neuronal, así lo demuestran.

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